El conocimiento científico sobre los fenómenos sociales es una cuestión que supera lo meramente teórico. La razón de ser de la sociología se desprende de su condición principalmente práctica, ya que permite un mayor control de las coacciones que nosotros ejercemos sobre nosotros mismos. Así, la sociología se asemeja a una disciplina “de combate”, donde los “rivales” son las prenociones propias y ajenas. Para tal combate es necesario manejar las herramientas básicas del arsenal sociológico, lo que puede permitir al alumno lograr un desencantamiento de los fenómenos sociales (objetivo general de la materia), al conocer las formas básicas de análisis metódico de lo social (objetivo específico de la materia).

Eduardo González Peña

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Argentina
"El que cree haber entendido cualquier cosa sobre mí, se ha formado de mí una idea que responde a su imagen" Nietzsche.
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jueves, 12 de abril de 2018

Defensa de la tesis "Ford Falcon (1962-1991). El mismo, pero mejor. Illusio, habitus y sentido práctico en el Campo Automotriz Argentino."

Hoy entendí que no debo perder el tiempo buscando esos años perdidos, me enfrenté y me puse de pie, y me di cuenta que estoy viviendo años dorados (los fanáticos de Maiden saben de qué hablo): hoy defendí la tesis de Maestría. Gracias a los miembros del jurado Pablo Bonavena, María Eugenia Correa y Claudio Belini. Sus devoluciones y su tiempo es algo muy valioso. Gracias también a Andrés Wainer y Juan Califa, dos grandes. Y gracias Ana Castellani, Mariano Millán y Paula Gracía por venir a escucharme. Hoy soy "el mismo, pero mejor".


Hoy el Ford Falcon

El auto, objeto de consumo emblemático de la modernidad, expresión de la subjetividad moderna y representante simbólico y material del progreso. Hoy, en el IDAES, es un buen día para hablar sobre el "gran clásico argentino": el Ford Falcon.

viernes, 28 de abril de 2017

El éxito en la universidad

Alguno de ustedes me han preguntado cuál es la mejor técnica para aprender en la universidad. Desearía tener respuestas simples y rápidas, pero no las poseo. Sin embargo, si voy a ensayar una respuesta, no quiero dejar el asunto en una respuesta individual.
Entiendo el aprendizaje como un momento interno de un sujeto que no se encuentra aislado, sino que interactúa de forma dialéctica con los contextos de enseñanza socio-históricamente organizados. En esos contextos es que sus operaciones internas psicológicas son reorganizadas y se tratan de una totalidad que abarca tanto el plano cultural como el natural o biológico. Ambos planos se fusionan hasta confundirse entre sí y pasar a funcionar como fuerzas evolutivas diferentes pero también co-formantes[1].
Entonces, el aprendizaje ocurre en un proceso de mutua apropiación entre sujeto y cultura. Esto quiere decir que el sujeto se apropia (y es apropiado) de modo gradual de los instrumentos culturales, es decir, interioriza de forma progresiva las operaciones psicológicas que se encuentran constituidas inicialmente en la vida social, es decir, en el plano interpsicológico[2].
Por lo tanto, aprender se constituye en un proceso más complejo que un dominio aditivo sobre variados instrumentos. Se trata de una reorganización de la actividad psicológica del sujeto como resultado de su participación en situaciones sociales específicas. Este desarrollo ontogenético es determinante para establecer los niveles que poseemos de atención voluntaria, de memoria lógica y para la formación de conceptos.
Bajemos un poco el nivel de abstracción y expliquemos lo anterior de una forma más cercana a nuestra experiencia.
Al llegar a la universidad, nosotros ya nos encontramos dotados de ciertos niveles en nuestros procesos psicológicos y de un nivel determinado herramientas culturales interiorizadas. Es decir, poseemos una determinada constitución subjetiva y un nivel en el desarrollo cognitivo.
Entonces, de aceptar el simplista y clásico dualismo de individuo-sociedad, lo primero que podemos pensar es sobre nuestra esfera individual. 
Una condición fundamental es preguntarse si uno “quiere” estar en la universidad. Parece algo obvio, pero no lo es. También es importante preguntarse si lo que uno estudia se relaciona con alguna actividad que mueva nuestro interés y curiosidad, de no ser así los años en la universidad van a ser una actividad muy cuesta arriba. Se trata de una especie de diálogo con nuestro futuro que determinan cuanta fuerza moral contamos para hacer los grandes sacrificios que implica hacer una carrera.
Las anteriores dimensiones son las grandes directrices sobre la que se asientan toda estrategia, táctica y técnica del alumno. Pero no son las únicas, luego hay que mirar nuestras cualidades y defectos.
Todos poseemos en nuestra personalidad dimensiones que nos dotan de fuerza y de debilidades. Por lo tanto, no hay una sola estrategia general para el aprendizaje y el éxito en la universidad. Necesariamente la táctica y las técnicas tienen que tener en cuenta en qué elementos somos fuertes y en cuáles somos débiles, para afirmar nuestras fortalezas y disimular nuestras debilidades.
En esos descubrimientos hay mucho de trabajo inductivo y deductivo. No es algo que se alcanza de repente o sin esfuerzo. Si les sirve tal o cual técnica, es algo que necesariamente debe descubrir cada uno, porque no hay una sola forma de inteligencia.
Finalmente, debemos advertir que es un error pensar que el éxito en la UBA, se trate de un proceso estrictamente personal de corrección de defectos o de fortalecimiento de virtudes. Claro que es algo muy importante, pero no se puede desconocer que el aprendizaje en la universidad es como un juego, un deporte o un combate, es decir, tiene “reglas” a tener en cuenta para tener éxito. Se trata de reglas más menos elásticas, variables y cambiables, pero que no debemos ser tan ingenuos de desconocerlas. La habilidad de manejarse en/con esas reglas (que son mucho más que las reglas formales) constituye en un recurso fundamental para tener éxito como alumno universitario.

lunes, 18 de julio de 2016

Consejos para rendir un final



El final es oral y trata sobre toda la materia. Lo más posible es que rindan conmigo, pero puede que algún otro profesor quiera tomarles. 
Para rendir les sugiero no estudiar “de memoria”. A ello se llama al proceso de meter palabras en nuestra cabeza, en busca de demostrar estudio ante el profesor. Mediante esa estrategia se obtiene el paradójico resultado de que en casi ningún caso los alumnos recuerdan el total de lo que deben estudiar. En realidad, normalmente se logra algunas islas de conocimiento, que no se pueden conectar entre sí y que se presentan separados por grandes abismos de vacio conceptual. Se trata de un proceso en donde no hay razonamiento y comprensión de las relaciones que se establecen en un conocimiento verdaderamente significativo. Por lo tanto, con el correr de los días se pierden todos los conocimientos adquiridos y, en el examen, no permite responder a preguntas que impliquen establecer relaciones y/o comparaciones.
Creo que es más rico (y seguro para aprobar) estudiar de forma significativa. Esa estrategia implica un ejercicio de razonamiento, es decir, se trata de descomponer y recomponer los temas y sus conceptos, de encontrar las razones de las ideas, de establecer vínculos hacia el interior del tema y frente a los conocimientos que portábamos de forma previa. Para ello la memoria es un importante complemento, pero no el recurso motor. Que el conocimiento sea asimilado supone hacer un registro razonado y almacenamiento significativo de la información, que permita a la memoria de largo plazo y a la memoria operativa recuperar la información. Es posible que la información secundaria se pierda en la niebla del olvido, pero los núcleos centrales tienden a sobrevivir, porque fueron asimilados, y se vuelven parte de nuestra capacidad de significar el mundo.
Algunas claves para lograr un conocimiento significativo pueden ser:
  • Tener estrategias en lo que refiere a la utilización del tiempo, planificación y gestión de las tareas a desarrollar y del descanso.
  • Pensar sobre como optimizar nuestra atención, velocidad y comprensión del material que nos conecta con lo que hay que conocer.
  • Tomar conciencia del funcionamiento de nuestras emociones frente al estudio, para apuntalar las partes débiles y sacar provecho de nuestros puntos fuertes.
  • Tener un ambiente físico de estudio “sagrado”. A mí me resultó muy útil haber tenido mi propia Baticueva o Fortaleza de la Soledad, que me servía como base para entrar a esos complicados universos que nos propone el conocimiento. También me fue muy importante formar parte de grupos de estudios, lo que me permitió complementar mis capacidades y experiencias con la de otros, y sentirme contenido.
Seguro que hay otras dimensiones que en este momento se me escapan, pero creo que todo lo anterior nos direcciona y posee unos principios de facilidad progresiva, creando un círculo virtuoso en nuestra capacidad de aprender más cosas.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Algunas dimensiones para el conocimiento significativo



Un compañero me pregunta por estrategias de estudio alternativas al estudio de memoria.
Para empezar quiero aclarar que entiendo por estudiar “de memoria” a meter palabras en nuestra cabeza, en busca de demostrar estudio ante el profesor. Mediante esa estrategia se obtiene el paradójico resultado de que en casi ningún caso los alumnos recuerdan el total de lo que deben estudiar. En realidad, normalmente logran algunas islas de conocimiento, que no pueden conectar entre sí y que presentan separados por grandes abismos de vacio conceptual. Se trata de un proceso en donde no hay razonamiento y comprensión de las relaciones que se establecen en un conocimiento verdaderamente significativo. Por lo tanto, con el correr de los días pierden todos los conocimientos adquiridos y, en el examen, no pueden responder a preguntas que impliquen establecer relaciones y/o comparaciones.
Creo que es más rico (y seguro para aprobar) estudiar de forma significativa. Esa estrategia implica un ejercicio de razonamiento, es decir, se trata de descomponer y recomponer los temas y sus conceptos, de encontrar las razones de las ideas, de establecer vínculos hacia el interior del tema y frente a los conocimientos que portábamos de forma previa. Para ello la memoria es un importante complemento, pero no el recurso motor. Que el conocimiento sea asimilado supone hacer un registro razonado y almacenamiento significativo de la información, que permita a la memoria de largo plazo y a la memoria operativa recuperar la información. Es posible que la información secundaria se pierda en la niebla del olvido, pero los núcleos centrales tienden a sobrevivir, porque fueron asimilados, y se vuelven parte de nuestra capacidad de significar el mundo.
Algunas claves para lograr un conocimiento significativo pueden ser:
  1.  Tener estrategias en lo que refiere a la utilización del tiempo, planificación y gestión de las tareas a desarrollar y del descanso. 
  2.  Pensar sobre cómo optimizar nuestra atención, velocidad y comprensión del material que nos conecta con lo que hay que conocer. 
  3.  Tomar conciencia del funcionamiento de nuestras emociones frente al estudio, para apuntalar las partes débiles y sacar provecho de nuestros puntos fuertes. 
  4. Tener un ambiente físico de estudio “sagrado”. A mí me resultó muy útil haber tenido mi propia Baticueva o Fortaleza de la Soledad, que me servía como base para entrar a esos complicados universos que nos propone el conocimiento. También me fue muy importante formar parte de grupos de estudios, lo que me permitió complementar mis capacidades y experiencias con la de otros, y sentirme contenido (cosa no menor).
Seguro que hay otras dimensiones que en este momento se me escapan, pero creo que todo lo anterior nos direcciona y posee unos principios de facilidad progresiva, creando un círculo virtuoso en nuestra capacidad de aprender más cosas.

sábado, 3 de octubre de 2015

Estudiar siempre hace la diferencia


Un compañero me pregunta sobre cómo evaluar si la decisión de estudiar tal o cual carrera es la “correcta”. Todo lo que voy a escribir hay que tomarlo como una simple opinión y no mucho más.
En principio creo que es necesario estudiar, porque estudiar siempre hace diferencia. En ese sentido cualquier cosa a que le dediquen esfuerzo y pasión va a generar algo positivo, porque nuestra cabecita se va a encontrar ejercitándose y disciplinándose. Además, y esto es muy importante en referencia a la pregunta, el conocimiento es un recurso que no se puede preverse a ciencia cierta  en sus posibilidades antes de poseerlo. Lo normal y esperable es que abra rumbos, que genere posibilidades no previstas y que amplíe las posibilidades individuales. Quiero decir que educar nuestra sensibilidad respecto a la capacidad para captar el mundo siempre suma.
Además pienso que estudiar es una enorme posibilidad, que no hay que dilapidar, y que uno siempre tiene que estudiar para uno mismo. Bajo esos parámetros, estudiar nunca va ser una pérdida de tiempo.
De hacerlo de esa manera la decisión de qué estudiar, siempre va a ser la "correcta". No importa si más tarde tengan que readecuar el rumbo porque evolucionaron. Esto último es crecer y crecer, si bien es siempre algo difícil, nos permite ser más autónomos (incluso a nivel económico).
Lo único que no deben hacer es abstenerse de tomar una decisión frente a la duda, porque la duda es parte de la solución y no un problema, y porque nuestra vida se hace de decisiones.