El conocimiento científico sobre los fenómenos sociales es una cuestión que supera lo meramente teórico. La razón de ser de la sociología se desprende de su condición principalmente práctica, ya que permite un mayor control de las coacciones que nosotros ejercemos sobre nosotros mismos. Así, la sociología se asemeja a una disciplina “de combate”, donde los “rivales” son las prenociones propias y ajenas. Para tal combate es necesario manejar las herramientas básicas del arsenal sociológico, lo que puede permitir al alumno lograr un desencantamiento de los fenómenos sociales (objetivo general de la materia), al conocer las formas básicas de análisis metódico de lo social (objetivo específico de la materia).

Eduardo González Peña

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Argentina
"El que cree haber entendido cualquier cosa sobre mí, se ha formado de mí una idea que responde a su imagen" Nietzsche.
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martes, 29 de agosto de 2017

Como entender las indicaciones sobre los textos a leer

Las indicaciones sobre algunas lecturas parecen presentar problemas, en general referidas a la ignorancia sobre cómo es la construcción de la estructura de un libro. Saber “leer” un libro es decodificar una serie de signos. Esto se trata de algo más complejos que poder enlazar una letra con otra. No poder hacerlo es una seria limitación para la cultura particular y a nivel universitario es una limitación casi igual a no saber leer en la secundaria. Es por eso que voy a dar una serie de indicaciones de cómo se interpreta la estructura de un  libro.
Cuando establezco que hay que leer para la siguiente clase, utilizo el título abreviado de la obra, tal como aparece en la portadilla o anteportada (por ejemplo: Economía y sociedad o Las reglas del método sociológico). Se trata de un pretítulo y no del título de la obra completa. A veces coincide el pretítulo con el título (es el caso de Las reglas del método sociológico) pero en la mayoría de los casos título es más largo (Economía y sociedad se titula Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva). El título es el que aparece en la portada y lo pueden distinguir porque es precedido por el nombre del autor y porque contiene al final el pie de la imprenta. Después encontramos que toda obra tiene una división intelectual, que sirve para distribuir los contenidos. Esta división puede contener tomos, partes, libros, secciones, capítulos y parágrafos. Es por eso que los capítulos, por ejemplo, son parte de la lectura, salvo que indique lo contrario. Entonces si en el texto dice “Capítulo primero: ¿Qué es un hecho social?”, no hay razón para dudar que es parte de Las reglas del método sociológico.
Además hay una numeración continua de las páginas, que claramente no es la del conjunto de fotocopias (esta última aparece en el medio de la hoja). Cuando se indica “págs. 17 a 95”, siempre se hace referencia a la numeración original del libro. Ante cualquier duda les recomiendo recurrir a la lectura de la bibliografía. Allí pueden encontrar las páginas que hay que leer de cada obra.
Insisto que el no poder reconocer el orden de un libro -que implica varios niveles de contenido que jerarquizan la información y que permite la decodifican del mensaje del autor (algo fundamental para comprenderlo)- les impide acceder a los niveles significativos necesarios para una exitosa vida universitaria.

viernes, 28 de abril de 2017

El éxito en la universidad

Alguno de ustedes me han preguntado cuál es la mejor técnica para aprender en la universidad. Desearía tener respuestas simples y rápidas, pero no las poseo. Sin embargo, si voy a ensayar una respuesta, no quiero dejar el asunto en una respuesta individual.
Entiendo el aprendizaje como un momento interno de un sujeto que no se encuentra aislado, sino que interactúa de forma dialéctica con los contextos de enseñanza socio-históricamente organizados. En esos contextos es que sus operaciones internas psicológicas son reorganizadas y se tratan de una totalidad que abarca tanto el plano cultural como el natural o biológico. Ambos planos se fusionan hasta confundirse entre sí y pasar a funcionar como fuerzas evolutivas diferentes pero también co-formantes[1].
Entonces, el aprendizaje ocurre en un proceso de mutua apropiación entre sujeto y cultura. Esto quiere decir que el sujeto se apropia (y es apropiado) de modo gradual de los instrumentos culturales, es decir, interioriza de forma progresiva las operaciones psicológicas que se encuentran constituidas inicialmente en la vida social, es decir, en el plano interpsicológico[2].
Por lo tanto, aprender se constituye en un proceso más complejo que un dominio aditivo sobre variados instrumentos. Se trata de una reorganización de la actividad psicológica del sujeto como resultado de su participación en situaciones sociales específicas. Este desarrollo ontogenético es determinante para establecer los niveles que poseemos de atención voluntaria, de memoria lógica y para la formación de conceptos.
Bajemos un poco el nivel de abstracción y expliquemos lo anterior de una forma más cercana a nuestra experiencia.
Al llegar a la universidad, nosotros ya nos encontramos dotados de ciertos niveles en nuestros procesos psicológicos y de un nivel determinado herramientas culturales interiorizadas. Es decir, poseemos una determinada constitución subjetiva y un nivel en el desarrollo cognitivo.
Entonces, de aceptar el simplista y clásico dualismo de individuo-sociedad, lo primero que podemos pensar es sobre nuestra esfera individual. 
Una condición fundamental es preguntarse si uno “quiere” estar en la universidad. Parece algo obvio, pero no lo es. También es importante preguntarse si lo que uno estudia se relaciona con alguna actividad que mueva nuestro interés y curiosidad, de no ser así los años en la universidad van a ser una actividad muy cuesta arriba. Se trata de una especie de diálogo con nuestro futuro que determinan cuanta fuerza moral contamos para hacer los grandes sacrificios que implica hacer una carrera.
Las anteriores dimensiones son las grandes directrices sobre la que se asientan toda estrategia, táctica y técnica del alumno. Pero no son las únicas, luego hay que mirar nuestras cualidades y defectos.
Todos poseemos en nuestra personalidad dimensiones que nos dotan de fuerza y de debilidades. Por lo tanto, no hay una sola estrategia general para el aprendizaje y el éxito en la universidad. Necesariamente la táctica y las técnicas tienen que tener en cuenta en qué elementos somos fuertes y en cuáles somos débiles, para afirmar nuestras fortalezas y disimular nuestras debilidades.
En esos descubrimientos hay mucho de trabajo inductivo y deductivo. No es algo que se alcanza de repente o sin esfuerzo. Si les sirve tal o cual técnica, es algo que necesariamente debe descubrir cada uno, porque no hay una sola forma de inteligencia.
Finalmente, debemos advertir que es un error pensar que el éxito en la UBA, se trate de un proceso estrictamente personal de corrección de defectos o de fortalecimiento de virtudes. Claro que es algo muy importante, pero no se puede desconocer que el aprendizaje en la universidad es como un juego, un deporte o un combate, es decir, tiene “reglas” a tener en cuenta para tener éxito. Se trata de reglas más menos elásticas, variables y cambiables, pero que no debemos ser tan ingenuos de desconocerlas. La habilidad de manejarse en/con esas reglas (que son mucho más que las reglas formales) constituye en un recurso fundamental para tener éxito como alumno universitario.

sábado, 3 de octubre de 2015

Estudiar siempre hace la diferencia


Un compañero me pregunta sobre cómo evaluar si la decisión de estudiar tal o cual carrera es la “correcta”. Todo lo que voy a escribir hay que tomarlo como una simple opinión y no mucho más.
En principio creo que es necesario estudiar, porque estudiar siempre hace diferencia. En ese sentido cualquier cosa a que le dediquen esfuerzo y pasión va a generar algo positivo, porque nuestra cabecita se va a encontrar ejercitándose y disciplinándose. Además, y esto es muy importante en referencia a la pregunta, el conocimiento es un recurso que no se puede preverse a ciencia cierta  en sus posibilidades antes de poseerlo. Lo normal y esperable es que abra rumbos, que genere posibilidades no previstas y que amplíe las posibilidades individuales. Quiero decir que educar nuestra sensibilidad respecto a la capacidad para captar el mundo siempre suma.
Además pienso que estudiar es una enorme posibilidad, que no hay que dilapidar, y que uno siempre tiene que estudiar para uno mismo. Bajo esos parámetros, estudiar nunca va ser una pérdida de tiempo.
De hacerlo de esa manera la decisión de qué estudiar, siempre va a ser la "correcta". No importa si más tarde tengan que readecuar el rumbo porque evolucionaron. Esto último es crecer y crecer, si bien es siempre algo difícil, nos permite ser más autónomos (incluso a nivel económico).
Lo único que no deben hacer es abstenerse de tomar una decisión frente a la duda, porque la duda es parte de la solución y no un problema, y porque nuestra vida se hace de decisiones.