El conocimiento científico sobre los fenómenos sociales es una cuestión que supera lo meramente teórico. La razón de ser de la sociología se desprende de su condición principalmente práctica, ya que permite un mayor control de las coacciones que nosotros ejercemos sobre nosotros mismos. Así, la sociología se asemeja a una disciplina “de combate”, donde los “rivales” son las prenociones propias y ajenas. Para tal combate es necesario manejar las herramientas básicas del arsenal sociológico, lo que puede permitir al alumno lograr un desencantamiento de los fenómenos sociales (objetivo general de la materia), al conocer las formas básicas de análisis metódico de lo social (objetivo específico de la materia).

Eduardo González Peña

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Argentina
"El que cree haber entendido cualquier cosa sobre mí, se ha formado de mí una idea que responde a su imagen" Nietzsche.
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viernes, 26 de abril de 2019

El Ford Falcon en Radio Nacional

Les dejo una invitación: 

El próximo sábado 27 de abril, en Soltando Pájaros, conversaremos con el profesor Eduardo González Peña sobre:"El  Ford Falcon (1962-1991). El mismo, pero el mejor. Ilusión, hábitos y sentido práctico en el campo automotriz argentino"; su tesis de maestría.
"Soltando Pájaros" es conducido por Atilio Bleta y se emite por Radio Nacional Folklórica (FM 98.7 del dial), todos los sábados de 12 a 13 hs de la mañana (nuevo horario). Se escucha también por Internet, desde el sitio Radio Nacional Folklórica (www.nacionalfolklorica.com.ar).
Para conectarse con nosotros pueden escribir a nuestro correo electrónico soltandopajaros@hotmail.com, o acceder a la página de Facebook que lleva el nombre del programa.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Tesis “Ford Falcon (1962-1991). El mismo, pero mejor. Illusio, habitus y sentido práctico en el Campo Automotriz Argentino”

Ya se encuentra disponible, en el repositorio digital de la UNSAM, la tesis “Ford Falcon (1962-1991). El mismo, pero mejor. Illusio, habitus y sentido práctico en el Campo Automotriz Argentino”. Si me permiten jugar con su nombre, trata sobre el Halcón –ese αρπακτικό πουλί (“depredador de aves”) – que devastó a su competencia. Pero fue mucho más. Se trató de un elemento cotidiano en la vida del país, “por todos querido”, que simbolizó “lo noble y confiable”. Siendo el “mismo”, siempre fue “mejor”. Reclamó para sí, con éxito, la condición de “auto más confiable de la Argentina” y logró “trascender el tiempo” al conectar el pasado, presente y futuro de los “caminos de la vida, construyendo cada día algo mejor”. De esa forma el Falcon –el “amigo incondicional de su dueño (y de su familia)”– fue asemejado a la vida (“Mejor para vivir”) y al anhelo utópico de armonía social o, dicho en palabras del marketing, “una forma de entendernos, de ser, de compartir y de sentir” y el vehículo “que elegimos (los argentinos) para escribir la historia de cada día.” Pero el también fue el objeto-símbolo del terror de Estado. Como una materialización del mito de Faetón, los “Ford verdes” quemaron todo a su paso: a la utilidad metafísica del Falcon (construida durante décadas) como objeto-símbolo “gaucho y confiable”, ligado al polisémico ser nacional y a una utópica vida familiar y del trabajo ajena al conflicto social, se le sumó la paralela y contradictoria transmutación simbólica de ser el “sujeto” de la violencia genocida y deshumanizante.
Nuevamente quiero agradecer Andrés Wainer, Juan Sebastián Califa, Paula Canelo, Pablo Nemiña,
Pablo Bonavena y al resto de los miembros del jurado, a todo el personal del IDAES y, especialmente, a las tres personas más especiales de vida: Justi, Milito y Pau.

jueves, 12 de abril de 2018

Defensa de la tesis "Ford Falcon (1962-1991). El mismo, pero mejor. Illusio, habitus y sentido práctico en el Campo Automotriz Argentino."

Hoy entendí que no debo perder el tiempo buscando esos años perdidos, me enfrenté y me puse de pie, y me di cuenta que estoy viviendo años dorados (los fanáticos de Maiden saben de qué hablo): hoy defendí la tesis de Maestría. Gracias a los miembros del jurado Pablo Bonavena, María Eugenia Correa y Claudio Belini. Sus devoluciones y su tiempo es algo muy valioso. Gracias también a Andrés Wainer y Juan Califa, dos grandes. Y gracias Ana Castellani, Mariano Millán y Paula Gracía por venir a escucharme. Hoy soy "el mismo, pero mejor".